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Wednesday, August 17, 2005
Don't take them...

En una noche fría y silenciosa rápidos pasos se escucharon sobre el pasto quemado, una silueta recorría el bosque a una gran velocidad para alguien de la edad de aquel chico, vio una luz y la siguió, al llegar al lugar de donde provenía la luz, una fogata, soltó lo que sujetaba en sus brazos sucios, un poco de carne cruda, 4 varas y 2 botellas de refresco tibio, una a la mitad y la otra casi vacía. Alrededor de la fogata se encontraban 2 hombres y una mujer, uno de ellos, de cabello rubio y ojos azul oscuro lo miró fijamente, un silencio se hizo mientras los 3 observaban al muchacho que acababa de llegar, hasta que por fin habló.

-Perdón por la tardanza, no podía encontrar tu casa. –dijo sonriendo al muchacho rubio y de ojos azules, el joven recién llegado tenía sus pantalones de mezclilla rotos y no llevaba zapatos, tenía una playera blanca sucia y rota del cuello. Su cabello castaño alborotado se movía con aquel viento tibio y sus ojos color café demostraban que era alguien serio. Pero se daba el lujo de sonreír a sus compañeros.

 

-Spike, bienvenido. –dijo el tipo que le seguía mirando.

-Gracias Rick –susurró bajando la vista, miró sus pies, aunque sangraban no le importaba, hoy era su turno.

 

-Bien, será mejor que comiences –dijo tomando un trozo de bistec y lanzándolo a la fogata.- eres el último que contará cómo llegó aquí.

Spike tomó una actitud seria, contempló el fuego y comenzó a hablar...

 

 

-Los noticieros y las personas estaban muy emocionados, en días anteriores la NASA había anunciado que habría una lluvia de estrellas, estas tendrían una medida mayor a las normales, se podría observar a simple vista desde cualquier lugar, no importaba si hubiera contaminación o no, en cualquier lugar del mundo se observaría aquel espectáculo astral...

 

Spike tomó aire y se agachó para pasar el refresco tibio a Rick. Después continuó.

 

-Por una ves en mi vida, observé cómo mi familia se unía y sonreía, parecía que por primera ves eran felices, yo no. Nunca me había agradado mucho la naturaleza, mucho menos convivir con mi familia. Decidí ignorar aquel acontecimiento que anunciaban sería único en la vida y no podía perderse... En la semana previa a la lluvia de estrellas la gente tenía un ambiente de solidaridad, algunos estaban intrigados por la vida y daban gracias por poder tener la oportunidad de verla, algunos pedían llegar a aquel momento, los accidentes automovilísticos disminuyeron y también el crimen, era algo increíble, pero cierto. La gente había cambiado, mi hermano menor no dejaba de asombrarse por la vida que tenía, estaba agradecido y exhortaba a mi madre y a mi padre a rezar y dar gracias cada día que pasaba, eso me parecía patético, y aunque mi padre me ordenaba que me uniera a ellos yo no le obedecía...

 

El joven miró a su alrededor, sus compañeros le miraban fijamente, en verdad les interesaba saber de él, sonrió y continuó.

-El día de la lluvia de estrellas, mi hermano no bajó a la casa para nada, duró el día entero subido en el techo. Y cuando fue la hora mis padres no me avisaron sobre la lluvia, sabían que yo no subiría. Estaba conectado a Internet hablando con mi mejor amigo, de repente la electricidad falló y todo quedó a oscuras, tomé mi linterna y comencé a escuchar golpes, como pequeños terremotos golpeando a lo lejos. Miré por la ventana y no creí lo que mis ojos vieron, aquellas colosales luces se estrellaban contra la tierra golpeando el vecindario, cuando me di cuenta bajé los escalones y tomé mi linterna, ¿Qué podía hacer? De repente, escuché un golpe terrible y ensordecedor acompañado por una luz cegadora, la casa se colapsó y caí al suelo, escuché a mi familia gritar, traté de ayudarlos, pero no podía ver nada, estaba atrapado entre los escombros de mi casa. Me arrastré como pude al ático quitando escombros de mi cuerpo, cada ves había más golpes sobre el vecindario y no podía hacer nada. –La voz del muchacho se quebró. Le dio un trago al refresco y continuó más tranquilamente.

 

-Escuché un golpe más ensordecedor que el anterior, y no pude ver nada. Cuando desperté estaba atrapado entre los escombros, me tomó 2 días salir de los enormes pedazos de madera y concreto, fue cuando Rick me encontró. Él me ayudó y curó mis heridas, por él estoy aquí, y soy uno de los 4 que sobrevivió a la lluvia de estrellas. –Hubo silencio, la mujer que estaba ahí comenzó a llorar, Spike no podía dejar de verla, sus hermosos ojos verdes se veían vidriosos y las lágrimas corrían por sus mejillas blancas, su cabello negro rizado se movía rápidamente cuando ella se secaba los ojos... Su nombre era Rebecca, sólo sabía eso.

 

-Después de hoy –dijo Rick, quien mordió su carne y comenzó a hablar con la boca llena-, lo mejor será encontrar a más personas que puedan haber sobrevivido, por contradictorio que parezca a lo que ha dicho Spike, tenemos que permanecer unidos, o podremos morir. –Spike asintió y dio otro trago al refresco, sintió un nudo en la garganta al mirar una estrella fugaz. No de nuevo -pensó- te has llevado a mi familia, no me quites ahora a mis amigos.

Posted at 03:32 pm by Angel-Hunter
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